El plan del euro digital de la UE gana impulso en medio de los esfuerzos por reducir la dependencia de las redes de pago estadounidenses

El Banco Central Europeo desarrolla una versión digital del euro para reducir la dependencia de las redes de pago estadounidenses y reforzar la autonomía estratégica de la UE.
El Banco Central Europeo está desarrollando una versión digital del euro, con un proyecto piloto previsto alrededor de 2027 y un posible lanzamiento más adelante en la década. Está concebido como dinero digital del banco central, no como una criptomoneda ni como sustituto de los depósitos bancarios, y funcionaría junto con el efectivo físico.
El debate, sin embargo, gira menos en torno al formato que a la infraestructura.
Una gran parte de los pagos denominados en euros en Europa sigue procesándose a través de redes estadounidenses como Visa y Mastercard, que dominan los pagos con tarjeta y desempeñan un papel central en las transacciones transfronterizas. Esta dependencia se ha convertido en un tema de creciente discusión en los círculos políticos de la UE.
Los funcionarios han enmarcado cada vez más la cuestión en términos de "autonomía estratégica", en referencia a la capacidad de procesar pagos sin depender de infraestructuras externas.
Los casos de sanciones también han alimentado el debate. Personas sujetas a restricciones estadounidenses han perdido anteriormente el acceso a servicios de pago globales vinculados a las principales redes de tarjetas, lo que ha suscitado preocupación en Europa sobre el alcance de la infraestructura financiera no perteneciente a la UE en situaciones políticamente sensibles.
El euro digital es presentado por el BCE como una opción de pago público que permanecería disponible independientemente de las decisiones tomadas fuera de la UE. No está diseñado para reemplazar a los proveedores de pago privados.
Al mismo tiempo, el proyecto incluye salvaguardas destinadas a limitar las perturbaciones en el sistema bancario. La moneda digital no devengaría intereses, y se espera que se establezcan límites a las tenencias para evitar grandes traslados de depósitos desde los bancos comerciales durante períodos de tensión.
Más allá de los pagos minoristas, la UE también está trabajando en una infraestructura más amplia para la liquidación de activos tokenizados utilizando dinero del banco central, como parte de los esfuerzos más amplios para modernizar las operaciones del mercado financiero.
El proyecto sigue en fase de propuesta y depende de la aprobación legislativa. Los plazos pueden variar según el acuerdo político dentro del bloque.
Aun así, la dirección de la política es cada vez más clara, y el debate se extiende ahora más allá de los propios pagos a cuestiones de control sobre la infraestructura financiera subyacente.